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170 años de Bomberos de Chile: Un Fino Equilibrio entre Tradición e Innovación

Palabras de la máxima autoridad de Bomberos de Chile, con motivo del aniversario institucional N°170

Bomberas y Bomberos de nuestro país

En este mes de junio, tan trascendente para Bomberos de Chile, pleno de actividades conmemorativas que se identifican y amalgaman en el 30 de junio de 1851, data conmemorativa de la fundación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso y por extensión, del nacimiento de los Bomberos en nuestro país, he recogido la reflexión de la historiadora y Directora de Museo Histórico Nacional, doña Macarena Ponce de León, en su presentación del libro «Desde Mi Vitrina de Cristal», del autor, bombero voluntario, don Jaime Cannobbio, que recoge la historia de la Primera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago, en cuanto constituye una muy buena expresión, que resume, estructura y da sentido, en una sola frase, a la existencia por 170 años de los Bomberos de Chile.

Nuestro pasado, actual devenir y el futuro, se comprimen en un «Fino Equilibrio entre Tradición e Innovación», que son por cierto los factores que han contribuido y posibilitado nuestra existencia más que centenaria, y que consolidan a las 313 Corporaciones que actualmente sirven a sus comunidades bajo el común denominador de Bomberos de Chile.

Hace exactamente 170 años, los bomberos, influidos por especiales formas de asociatividad civil, asimiladas desde el extranjero, contribuyeron a moldear un nuevo orden social nacional que perfiló una nueva noción de Estado en Chile y que permitió, que corporaciones sin fines de lucro, apolíticas, y con un gran espíritu filantrópico, se diseminaran por el territorio nacional, fortaleciendo no solo la protección y seguridad de las comunidades a las que por objetivo amparaban en la salvaguarda de la vida y los bienes de estas, sino que yendo más allá, en el cultivo de altos valores, como la confraternidad, el bien común y las buenas relaciones entre los seres humanos, — y que sorprendente nos parezca,– se proyectaron en muchas instituciones de la civilidad, hoy por cierto, muchas de ellas, desaparecidas.

Los Bomberos de Chile, en base a sus principios estatutarios, fueron creando un modelo muy particular de asociaciones generosas, de altos valores humanos, basados en pilares fundamentales como la disciplina interna, la jerarquía, la igualdad y el servicio voluntario, formando una «Tradición» que sin duda han contribuido a que en las últimas encuestas de opinión, sea la institución más valorada por la opinión pública, constituyéndose en un referente de virtudes republicanas, que en un mundo cada vez más mediatizado comunicacionalmente, nos obliga a mantenernos expectantes y atentos en cuanto a exigirnos por cautelar y mantener esta impronta, tanto desde una mirada nacional por parte de la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos de Chile, como respecto a cada una de las 313 corporaciones independientes que conforman el concepto unitario de Bomberos de Chile.

Esta Tradición ha brindado solidez basal a nuestras instituciones, manteniéndolas firmes ante los vaivenes que nuestra sociedad ha experimentado política y económicamente en más de dos siglos, siendo respetadas por la institucionalidad, y en un último y claro ejemplo de ello, el reconocimiento que el poder legislativo y ejecutivo ha efectuado al promulgar la Ley Nº 21.345, modificatoria de la Ley Nº21.239, en cuanto reconocer nuestros procesos eleccionarios en tiempos de estado de excepción constitucional, valorando uno de los pilares fundamentales de nuestras corporaciones, cual es la elección democrática y periódica de nuestros mandos y directivas.

Nuestras tradiciones quizás se hayan visto afectadas en dos o tres momentos en nuestra historia republicana, pero sea la presente Pandemia Mundial por COVID 19, la que más nos ha trastocado, suspendiendo esa rica camaradería de cuartel, esa interacción generacional tan propia en nuestras filas, la formalidad de nuestras actividades institucionales, el constante homenaje presencial a nuestros honorarios de Cuerpo, pero estamos convencidos de que sólo han sido difíciles circunstancias que han alterado la cáscara y no el corazón del ser bombero.
Mantener esta «Tradición», por lo demás, no es tarea fácil y exige una férrea unidad nacional de los bomberos y bomberas de Chile en cuanto a respetar los principios que la conforman, por cuanto si no, toda la institución se ve amenazada por el descrédito y en la confianza que inspira a la ciudadanía.

Sin embargo, la «Tradición» por si sola, no ha sido el elemento que nos ha hecho perdurar en el tiempo, existiendo otro factor, que hace que este rol social que ha correspondido a los bomberos, no se difumine y confunda con el objetivo principal de nuestra institucionalidad, cual es, la constante «Innovación» que hemos ido implementando especialmente en las últimas décadas, llevándonos al fortalecimiento de capacidades en todo nivel, especialmente en capacitación, entrenamiento, instrucción, estandarización y sistematización de la respuesta operativa, convirtiéndonos en una entidad de servicio voluntario y profesional.

Es este segundo factor, el que la sociedad chilena está percibiendo cada vez más, no solo advirtiendo la modernidad del equipamiento adquirido en las últimas décadas, –lo que es patente,– sino que en su servicio en el día a día, servicio que denota alta capacitación e instrucción, que asombra a nacionales y extranjeros, servicio que se palpa, que se siente, que es real, que se agradece, que brinda protección y seguridad efectiva al desvalido, que no se queda en un discurso o en palabras, sino que las personas lo advierten presencialmente o a través de medios de comunicación omnipresentes y que levantan una realidad inmediata que se cuela en cada hogar chileno.

«Tradición e innovación en equilibrio» ha hecho que nuestras corporaciones y la identidad nacional que brinda el concepto «Bomberos de Chile», sea la clave de nuestra perdurable existencia.
Si sólo nos hubiésemos quedado en la «Tradición», seguramente hubiésemos sucumbido en estos nuevos tiempos, como muchas otras instituciones lo han sido, anquilosándonos y desapareciendo en una sociedad que demanda hoy un dinamismo constante. Si sólo nos hubiéramos dedicado a la innovación tecnológica, nos hubiéramos alejado de aquello que los habitantes de nuestro país más valoran, cuales son las virtudes de altruismo, camaradería y filantropía, en un mundo cada vez más apegado a valores mercantilistas y puramente económicos, identificándonos quizás con los peores vicios de la modernidad, cuales son la falta de una visión social y solidaria en el servicio que se presta.

Sea esta reflexión, manifestada por cierto, no por quien habla, sino por una mirada externa, por una historiadora de Chile, la que nos lleve a alcanzar nuevos horizontes institucionales, y nos permita convertirnos en la más anciana y moderna institución al servicio de nuestro país.

El prisma moderno de la institucionalidad se diversifica, como la luz, en distintos espectros, y debemos estar atentos en cumplir con cada uno de ellos, cuestión difícil, en constante amenaza, con exigencias de responsabilidad, compromiso, valores, exigentes y demandantes, que los Bomberos de Chile debemos saber cumplir, con la convicción de que nos debemos, en lo principal, a proteger la vida y bienes de los habitantes de nuestra nación.

Les invito, por tanto, a recoger y vivir intensamente nuestra «Tradición» para que armados con las armas inofensivas de la «Innovación», nos lleven al profesionalismo, y nos definamos como una institución con alma social al servicio del país y sus habitantes.

Feliz Día Nacional del Bombero Voluntario de Chile

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